¿Quieres ser el protagonista del Duque?

El pasado sábado, el Duque del Altozano a pesar de estar muy ocupado recorriendo territorios antes inexplorados para él y en busca de humanas formas sin pareja a las que amparar, me comentó que estaba dispuesto a llevar sus consejos a diez personas que así lo desearan. Tres son ya los voluntari@s. Ser protagonista de un capítulo del Duque está a tu alcance de tu mano en estos momentos, mañana…

Recuerda enviar un correo a elduque@fernandocotta.es  con dos nombres propios, una ciudad y tu sueño por conquistar, también puedes hacerlo a través de  comentarios de los comentarios de éste mismo blog.

Un fuerte y cálido abrazo,

Fernando

El Duque del Altozano – Capítulo I – La resurreción

Un orden divina, unos cantores emplumados que explican y aconsejan sobre la misión al soldado viejo que ha resucitado, un destino jamás pensado. Las aventuras y desastres del Duque del Altozano.

Descárgate gratis el primer capítulo del Duque del Altozano. Hay que darse de alta incluyendo tan solo un nombre y una dirección de correo válida.

Pincha en el enlace y descarga el primer capítulo diseñado para leer en cualquier dispositivo electrónico, móvil, tablet, Pc o si lo prefieres, incluso imprimirlo.

Si tienes algún problemas con el sistema, te puedes poner en contacto en fernando@fernandocotta.es

 

El Duque del Altozano y sus consejos para cortejar y lidiar.

Bienvenidos todas y todos:

Resucitado me han por Divina orden para así pagar los pecados que en otra vida hice, pues no había doncella o dama que en éste corazón no tuviera espacio, ¡así pasó! Entre guerras y batallas a sangre en manos llenas, tiempo siempre tuve para curar el amor de alguna señora o señorita, ¡no por mi!…, ¡sino por nos!, pues de saber es que una mujer enamorada jamás añora otra almohada que no fuere la suya.

Tiempos complicados aquellos en los que los hidalgos y nobles defendían las Españas muchos meses e incluso años sin aparecer y ellas…, ¡sedientas del calor humano! ¡Y claro!…, viendo la pena en sus hermosos ojos y la cicatriz en los labios, éste que narra la historia nada podía hacer, pues por delante estaba devolver la sonrisa que tanto les faltaba.

Sabed que mal hice, pero no por jorobar sino por dar la felicidad añorada. Ahora que en bicho me han resucitado en el año 2.105 de nuestro Señor, en Alcorcón, tierras colindantes a las que crió al Gran Don Juan de Austria, hállome cumpliendo condena como ave de paso. Así pues escuchad mis sabios consejos sobre cortejos de amor, pero no caigáis en la misma sinrazón que se apropió de mi calzón, todo lo contrario, será para mi un honor y me place ayudar a quien necesitado estuviere, ¡ya sea ella o él!, para que al final la historia no se repita jurándose así, fidelidad y amor según la Santa Iglesia y dicho ya sea de paso, salvar mi ano del gran comendador de las tierras del averno, lugar en el que tengo una reserva si no cumplo con acervo y devoción la misión que Dios me encomendó.

A vuestras mercedes espero.

Don Ferrando- Duque del Altozano-