Fernando Cotta

El Duque del Altozano y el teorema de Pitágoras – Año 1.595

-Para no avasallaros con tanta fina, cursi y desmesurada palabrería, hoy me propongo demostraros mi talento con las matemáticas, por ello mi dulce doncella, sabed que os la doy toda, toda ella…

El Cateto

Hoy de geometría va la cosa, puesto que vuestra merced, del sino, no quiere saber ni en prosa.

Sabed pues que un triángulo es un polígono de tres lados. Pitágoras hombre sabio donde los haya, creó un famoso teorema que lleva su nombre. Con este tema que hoy nos ocupará, hablaremos de grados por todos los lados, ya se verá.

Dibujad un hermoso poliedro, para darle algo de dimensión, que así será más fácil explicar en esta ocasión. Ya de paso lo colocáis en pié, teniendo como resultado que a la superficie apoyada llamaremos…, base. Fijaos ahora hermosa dama, porque tocaremos la hipotenusa del cateto en esta trama.

¡No penséis mal, os lo ruego!,  ¡el cateto nada tiene que ver!, es el ángulo el que hay que medir, para estos menesteres os tendré que pedir algo extraordinario, pero que como ejemplo, es lo primario. 

Abrid vuestros ángulos, y fijémonos en la hipotenusa, ¡si ahí, justo en el vértice!, siendo esta la unión mas alta de ambos, ¡Ahí, ahí!…

Ahora dejemos al cateto que haga su trabajo, desde arriba hasta abajo, así hallaremos la superficie, y calcularemos también la temperatura.

¡Perdón, perdón señora!, que se me iba la cabeza, con tanto cateto y tan largos lados, a veces uno no sabe lo que reza.

Andábamos con la tesitura de medir ambas piernas. ¡Pardiez!, perdón de nuevo, que la imaginación se me desborda a base de tanta hermosura, siendo complejo este teorema, que de sexo nada tiene y sin embargo sale el tema.

Intentaré centrarme en el cateto de la hipotenusa o la hipotenusa cuando ve el cateto en el vértice de isósceles. ¡Rediós qué me pasa!,  la fiebre me la está jugando, ¿o son los calores tempranos los que me están matando?. 

Siendo hoy el primer día de clase, viendo que las cuestiones que nos ocupan se me van en cada fase, os libro de medir los lados, para entrar en otros temas, igual de ardientes y más salados.

Así os dejo, sola en la clase pues no puedo seguir teorizando la geometría sin estudiar la vuestra, esperando que algún día, ¡pueda estrenar la muestra!

Una vez leído el mensaje que pondría fin a su triste desatino, el prudente carnicero leía y releía para saber ¡que coño aquello decía!, hasta que el creador de aquella magna carta, le dio el suficiente aliento para estar mas atento y entender lo que ahora no lograba comprender.

— Veréis mi querido amigo, entiendo que dudando estéis, mas podéis cumplir tranquilo, pues esas letras son vuestro abrigo, el pan y el vino. Coged la esperanza que ahí os dejo, y no sigáis titubeando, os garantizo, que esta vez no será granizo el resultado de la cosecha, serán los rayos del sol los que os cobijen la mecha.

— Don Ferrando, no dudo de vuestra intención, mas estáis demostrando tanta devoción, que temo que mañana mi María cuando se de cuenta que ni hablo ni escribo semejantes fechorías, cambie de varas y de tercios con suma alegría.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies