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Poesía Sátira Sátira burlesca

“Érase…” “Es war einmal» “«Il était une fois …»”

A un poeta que dice ser poeta y filósofo

En español, francés y alemán

En Audio pincha aquí

“Érase…”

Érase un corazón sin alma,

una pluma a tinta seca

que escribir intentaba versos con sentimiento.

Érase un poeta se decía,

y lo era de páginas vacias,

de rostros mal sanos.

Érase un aprendiz de su filosofía,

de honores encubiertos,

de guadañas oxidadas.

Érase un cálamo

de vanidad sin gloria engalanada

que viendo su triste sombra

arrancaba sembrando versos

del egoísmo de sus entrañas.

Érase un pobre pintor

de batallas olvidadas de a brocha gorda

sobre lienzos de cartón mojado.

Érase un tirano

de a plumín grueso

y papel destrozado.

Érase el que fue,

y se quedó allá

en sus adentros,

un palabrero sin sentido,

tinta y filo de su fiel reflejo.

Érase una cuchilla mellada,

hierro muerto de quien por amistad

ruega paños de alcohol

siembra oscuridad

a la luz de las velas.

Érase un poeta,

la pluma que quedó de él,

el tormento de sus adentros,

un alma sin espejo.

Hören Sie Audio Ich deutsch

“Es war einmal … “

Es war einmal ein Herz ohne Seele,

eine Feder mit trockener Tinte,

versuchte sich an Versen mit Gefühlen.

Es war einmal ein Poet,

und es waren leere Seiten,

von ungesundem Antlitz.

Es war einmal ein Lehrling seiner Philosophie,

von verborgenen Ehren,

von verrostete Sensen.

Es war einmal ein Kiel

mit Eitelkeit, nicht von Ruhm gekürt,

seinen traurigen Schatten sehend

anfängt Verse zu sähen,

über den Egoismus seiner Eingeweide.

Es war einmal ein armer Maler

von vergessenen Schlachten seines groben Pinsels

auf Leinwänden durchnässtem Kartons

Es war einmal ein Tyrann,

mit plumper Feder

und zerrissenem Papier

Es war einmal der da war

und er ist dort geblieben,

in seiner inneren Welt,

ein Schwätzer ohne Sinn,

Tinte und Begrenzung seiner eigenen Reflexion.

Es war einmal eine schartige Klinge,

tödliches Eisen jenen für Freundschaft,

betet um Alkoholtücher,

säet Dunkelheit

im Lichte der Kerzen.

Es war einmal ein Poet,

die Feder blieb ihm,

die Qual seines Inneren,

Eine Seele ohne Spiegel.

Écoutez en français

«Il était une fois …»

Il était une fois un cœur sans âme,

un stylo a l’encre sec

s’essayéa a des vers aux sentiments.

Il était une fois un poète,

et il y avait des pages vides

d’une physionomie malsaine.

Il était une fois, il était un apprenti à sa propre philosophie,

des honneurs cachés,

des faux rouillées.

Il était une fois un calame

avec vanité, pas orné de gloire,

voit son ombre triste

commence à semmer des vers,

concernant l’égoïsme de son intérieur.

Il était une fois un pauvre peintre

des batailles oubliées de son pinceau grocier

sur de toiles de carton, imbibé d’humidité

Il était une fois un tyran,

d’une plume grossiere

et de papier déchiré.

Il était une fois, celui qui était là

et qui resta là,

dans son monde intérieur.

un bavard sans raison,

Encre et limite de son propre reflet.

Il était une fois une lame ébréchée

fer mortel pour ceux de l’amitié,

il prie pour des lingettes d’alcool,

sème l’obscurité

à la lumière des chandelles.

Il était une fois un poète

la plume lui resta,

l’agonie de son intérieure,

Une âme sans miroir.

NOTA: Gracias mi querido amigo y compañero de tinta por esa mano que deja ver el texto en alemán. ¡Gracias Andreas Wist!
Ahora el merecedor de ésta sátira sabe que por encima de la calidad de escritura está la humana.

Danke, lieber Freund und Tintenpartner, für die Hand, mit der Sie den Text auf Deutsch sehen können. Danke Andreas Wist!
Derjenige, der diese Satire verdient, weiß jetzt, dass über die Qualität des Schreibens hinaus menschlich ist.

Merci mon cher ami et partenaire d’encre pour cette main qui vous permet de voir le texte en allemand. Merci Andreas Wist!
Maintenant, celui qui mérite cette satire sait qu’au-delà de la qualité de l’écriture, c’est l’humain.

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Desde el alma El espejo Mis cosillas

No hay Don sin…

No hay Don sin…

Agradecido es todo cuánto se pasa por mis sesos, el participio de un verbo que de por sí narra uno de los más puros y altos sentimientos. ¡Sí!, agradecido a la vida por cada uno de los detalles que cada día regalan las estaciones del año. A la esperanza y a los sueños, a las realidades nunca esperadas, al confín de cada punto de todos los horizontes, y cómo no…., ¡al arte!

Al arte de quien por amor comparte y reparte pensando siempre en todos en lugar de en sí mismo, como el Bueno de Guzmán, o Guzmán el Bueno, la entrega de uno en beneficio de todos, o el magno y excelso de Don Pedro, el de Guzmán de México, artista de talento privilegiado que con ese otro “Don”, nos coloca en una compleja situación. Ahora y gracias a él, todos somos Quijotes, andantes damas y caballeros donde el honor es lo primero, que de la honra…, ¡ya, ya hablaremos!, si de lujurias se tratare, ¡por supuesto!, pues no hay mejor camino. Unos vinos, el roce, goce y…, y hasta las tantas contando las estrellas mientras el sol aguarda el nuevo y añorado destino, otra camarada y a vivir el cuento que no se creen ni mis propios caprichos.

Va y viene, va y viene…, ¡vaivenes quisiera, pardiez!, pero de amoríos, unos van otros vienen y jamás nos falte el desvarío. Dulzura y pegamento a base de cariño, consuelo de a pares de corazones, risas por compañía entre nuestros fogones, aplausos a pechos descubiertos, gritos de placer llenos de razones y de resultado siembras de blanca escarcha ente balcones.

Pero no, no caen las brevas de tantas flores, uno se empeña en donar la simiente con celo y sin médicos a dos y mil piernas si necesario fuere, sin pedir nada por ello…, y no, ¡no vienen!

Entender quisiera el humano comportamiento del que tanto da y tan pocas lozanas quieren, ¡no lo entiendo!, menos aún con la calidad del zumo donante, unas a reservas de buena vid sabe, otras a frutas del bosque, arándanos, cerezas y su flor, ¡qué bella, coño!, y yo aquí escribiendo en lugar de ir buscando los vértices unidos de los catetos para calibrar el ángulo perfecto del éxtasis final.

Platero se llama mi compañero de batallas, Capitan Trueno es su alma, Jabato ahí se quedó, todos varones, ¡leches!, y yo, quiero, ¡quiero a Sigrid! y muchas como ella, el próximo no será un coche o carro ¡leches!, será una cocha o carra, a ver si de esta manera y siendo féminas las ruedas vienen las rosas, amapolas, el aroma del azahar y jazmín y el loto, ¡rayos!, esa no, es varón, mejor que sea la hermosa, bella y maravillosa…, ¡lotería!

Con todo ello les digo a ustedes caballeros y a ellas, dulces siluetas de amor repletas, que… no hay Don sin su sabia, ni sabia sin su Don, sino vacíos maltrechos…, por el corazón un varón anda derecho y la damisela siempre manda por decreto y derecho.

A viva voz…