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A mi España Desde el alma El espejo Homenaje Poesía

Llora el silencio…

Llora el silencio

Llora el silencio en el campo,

no hay pájaros a la primavera vitorendo

sino almas sin velatorio que se están marchando

dejando hueco en vida al eterno llanto.

Las golondrinas no vuelan

no hay cantores, ahora velan

gorriones, jilgueros, oropéndolas, mirlos o vencejos,

solo el negro cuervo sobrevuela con su cortejo

avisando a buitres y carroñeros

del lamento de un mundo siniestro.

Las horas se van de las manos,

como del reloj de arena sus granos

a todo ser humano.

Es la espera de un futuro incierto

desastre por falta de conocimiento

de la historia y acontecimientos.

Ruegos y lamentos se balancean al alba

en el fango de nuestros pecados

infiernos en vida y sus recados

nos traen la curia de la cizaña envalentonada

de las cuadrillas de fuego en el cuerpo

intereses del poder y su acierto.

Sueño despierto con el sol y sus rayos

llevando esperanza de abril y de mayo

la luz para la penumbra de los ahogados

en la miseria que han desatado

quienes no saben de gobierno

tan solo de juegos del infierno.

Duelen las entrañas por el estado creado,

prepotencia, ignorancia del mandatario

animales sin vista, inteligencia y olfato

para controlar las balas del destino santo

sobre el capricho de cuerpos quemados

a la brasa de ingratos y desalmados.

Visten de congoja todas las flores

el campo no es rojo amapola

sino de la sangre de los nuestros

arrebatada por los siniestros

como la marea arrastra las olas

llevándose vida y alegría sin honores.

Hoy en medio del tormento, clamo al cielo y pido

consuelo a quienes aquí quedan

en el lamento de la desesperación y del olvido

que sea benigno con los suyos y de cobijo

y al mal, jarabe de su propia calaña

hambre de su propia miseria y ponzoña

por matar a tantos en nuestra España.

“Amen”

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A la primavera


“A la primavera”

En audio a viva voz

Las estrofas nada quieren decir, si entre ellas no hay poemas,

dicen que están hartas de ser simple prosa,

quieren la música, el sonido de los corazones,

flores que amanezcan cual sol en la orilla del mar, prado o montaña,

desean ser violetas, margaritas, amapolas, flor de mundo y del paraíso,

pájaro libre que vuela con un solo compromiso,

llegar al cielo como versos que riman solo al amor,

inunda y rompe pechos, aroma del cielo, del alba, el lucero…

que por sentirte…,

de amor muero.

Cientos y uno, uno y cientos y si mil por mil fueran,

cientos y un mil versos para la primavera escribiría sin más alevosía

que ser la primera rosa, el primer jazmín, el azahar e incluso…

la rosa de los vientos y la petrificada del desierto

por sentir cada año la misma sensación de éste, tu pecho…

de verdes esmeraldas y cristalinos diamantes,

de joyas, todas ellas consonantes

de besos sin tacto,

y de amor a destajo de esa, tu mirada…

cuando sueño o estoy despierto.